En un nuevo episodio de estupidez suprema lucha contra el terrorismo global, las autoridades japonesas han decidido que estos helicópteros robots no pueden venderse en China. Para impedirlo, mandaron 200 policias a las oficinas de Yamaha, que requisaron nueve de estas máquinas que iban a ser exportadas al país enemigo vecino. Estos robocópteros están equipados con sistema GPS y pueden ser programados para volar sobre cualquier área de forma automática. En Japón los utilizan para fumigar campos, pero al parecer los japoneses piensan, y tienen razón, que en las manos incorrectas podrían utilizarse como arma bacteriológica o explosiva. Por supuesto, ignoran el hecho de que varios de sus compatriotas han cometido atentados bioquímicos en sus propias estaciones de metro o de que cualquiera puede comprar estos helicópteros en su propio país y llevárselos de tapadillo a cualquier parte. En fin, todo sea para mantener la falsa sensación de seguridad y limitar aún más los derechos civiles de todo el mundo. En otras noticias, Irán sigue queriendo hacer bombas nucleares y yo me voy a casar otra vez (no sé que será más peligroso).
Japan’s Robo-Copter Bust [DefenseTech]