
Admito que yo tengo un cine en casa, con su proyector y su pantalla 16:9 de tres metros de largo que sube y baja. Pero para ver las películas me siento en un sofá, un chester de toda la vida, con mi mujer y el perro, y las palomitas me las hago en el microondas, como todo el mundo. El tío que ha convertido esta piscina cubierta en un home cinema, sin embargo, no ha reparado en gastos para hacerlo igualito que un minicine de verdad. Igual de hortera, claro. Con la misma moqueta infumable con chicles y gominolas pegadas, butacas en color azul marino con agujero para el refresco, sillones en piel sintética seguramente robados de un hotel de convenciones y una cortina a juego. Ya puestos, yo hubiera convertido la piscina en un jacuzzi con máquina de hacer margaritas, una bola de espejos arriba y pósters de películas de Manolo Escobar y Pajares y Esteso alrededor.
Pool Transformed Into Home Theater [Electronic House]
Perfumes, que esta foto yo no la he tocado, venía así de fábrica.
Pues sí amigos! Todavía puede ser más demencial si se mira con lupa.
Soy técnico de sonido, y me pregunto porqué coño han puesto los altavoces abajo… no termino de explicármelo. Pero hay otra cosa peor, ¿no decís nada de la peli? Si es el Mago de Oz… Así que a los de Gizmodo les gusta Mago de Oz, no? eh? En fín, en vista de que el dueño no tenía forma de atraer a las féminas a su piscina, decidió convertirla, y se volvió a equivocar: con la filmoteca.