Uno de esos coches infantiles estáticos, que se agitan un poco por unas monedas ya hacen felices a chavales de 3 ó 4 años, tiene una segunda vida como coche de verdad, quizá el más pequeño que se puede sacar a las calles: 99 cm de alto por 66 cm de ancho. Es obra del inglés Perry Watkins, que utilizó la chapa del coche de juguete y la montó en la estructura de un mini quad, con motor de 150 cc. El coche, con limpiaparabrisas, luces, intermitentes y espejos, puede alcanzar más de 60 kilómetros por hora. Eso sí, dentro cabe, como mucho (y con suerte) una persona. Tienes el vídeo después del salto.
[Dvice]

jjjja myy bueno quiero uno para mis sobrinitossssssssssssss ya! no podes