Esa maraña de letras y números de ahí arriba son un candado.
Uno de los más seguros, pues lleva desde hace unos 30 años sin que nadie (que no tenga la llave, se entide) haya sido capaz de abrirlo.
Los códigos de encriptación son complicadas fórmulas matemáticas que ocultan una simple sucesión de números o letras tras complicadas ecuaciones. Si cuentas con la clave correcta se franqueará el acceso, de lo contrario te tocará recurrir a la fuerza bruta informática y poner al ordenador a tratar de probar miles de millones de combinaciones hasta que aparezca la correcta.
Esto podía tardar días, semanas o meses de tiempo de computación de un ordenador potente, hasta que hizo su aparición la computación cuántica, capaz de trabajar con múltiples resultados a la vez. Pero no todo está perdido, Robert McEliece llenó un día de 1978 una pizarra de CalTech, el Instituto Tecnológico de California, con una fórmula que hoy día todavía se resiste a los intentos de sortearla de los ultrapoderosos ordenadores cuánticos. ¿Deseas saber más? (más…)