Seguro que en tu oficina también tienes ese típico compañero de trabajo que no teclea, machaca las teclas.
Todos sabéis cuando está redactando una carta o un documento largo porque parece que se está desarrollando un combate entre gángsters armados con ametralladoras. Todos teméis que un día termine atravesando con sus dedos el teclado, la mesa y el suelo y terminéis todos en la cafetería de abajo, lo que por otra parte no estaría nada mal porque así tienes una excusa más para tontear con la camarera.
Pero si ya estáis valorando seriamente la posibilidad de contratar a un sicario para que le corte los dedos existe otra posibilidad, sobre todo más barata (y más legal), que es aprovechar la Navidad y el típico regalo del amigo invisible y le encasquetáis teclado y mano en esta peculiar funda aislante del sonido del teclado. ¿Deseas saber más?









