Demasiado complejo para apuntarlo en el márgen de un libro, demasiado interesante como para no tratar de resolverlo.
Fermat solía dejar breves apuntes en los márgenes de los libros que leía, y un día escribió “Es imposible encontrar la forma de convertir un cubo en la suma de dos cubos, una potencia cuarta en la suma de dos potencias cuartas, o en general cualquier potencia más alta que el cuadrado, en la suma de dos potencias de la misma clase. He descubierto para el hecho una demostración excelente. Pero este margen es demasiado pequeño para que quepa en él“.
Poco después murió, dejó ese problema, el denominado último teorema de Fermat, enunciado pero sin resolver, dejando también a cuatro siglos de científicos devanándose los sesos para encontrar la solución. Hoy se cumplen 410 años de su nacimiento, como atestigua el doodle que le ha dedicado Google. Y aún hay más.
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