Arthur C. Clarke escribió en 1948 un relato titulado “El centinela” que anticipaba la base de lo que posteriormente se convertiría en el guión de “2001, una odisea del espacio“, escrito a medias con el director de la película homónima, Stanley Kubrick.
En dicho relato el protagonista descubría en un escarpado repecho montañoso de la Luna una pirámide rodeada de un campo de fuerza que al atravesarlo disparaba una alarma, una señal enviada a una antiquísima civilización que millones de años atrás pasó por este rincón del Universo y como sistema de alerta por si alguna vez del fango primigenio de la Tierra salía alguna forma de vida inteligente decidió colocar un “detector” no en la superficie del planeta, donde podría ser activado de manera accidental, sino en nuestro satélite, al que llegaríamos si alguna vez aquí se desarrollaba una forma de vida que fuera inteligente y capaz de alcanzar un grado de avance tecnológico que le permitiera salir del planeta y además fuese tan civilizada como para emplear ese nivel tecnológico para el viaje interplanetario en vez de para la autodestrucción.
Por eso ahora hay científicos que abogan por la búsqueda de artefactos alienígenas en la Luna. (más…)








